No tiene ningun sentido ser preciso cuando ni siquiera sabes de lo que estas hablando.
Nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy.
Nunca el hombre es tan ridículo por las cualidades que tiene, como por aquellas que cree tener.
Obra de modo que la máxima de tu voluntad pueda ser en todo tiempo principio de una ley general.