El autor que habla de sus propios libros es peor que la madre que sólo habla de sus hijos.
El buen trato infantil es la primera característica por la que todo país debe definirse.
El deseo de morir era mi interés excluyente; a él le sacrifiqué todo, hasta la muerte.
El destino del genio es ser un incomprendido, pero no todo incomprendido es un genio.
El destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos.