Cuando se tiene la "cabeza a pájaros" hay que andarse con "pies de plomo".
Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Cuando tiene que decidir el corazón es mejor que decida la cabeza.
Cuando todo el mundo está loco, ser cuerdo es una locura.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Cuando transcurre el tiempo cada cosa tiene su momento. Nuevas cosas acontecen mientras las cosas anteriores envejecen.
Cuando tres marchan juntos, tiene que haber uno que mande.
Cuando uno se da cuenta de que algo no marcha, tiene que estar dispuesto a rebelarse y arreglar las cosas. En cambio, lo que vemos es una queja eterna, una crítica eterna de lo que no marcha bien, cuando lo cierto es que no todo anda mal, hay cosas que van mal y muchas otras que van bien; y el principal motivo de que algunas cosas no funcionen es la propia incapacidad de los hombres para adaptarse a la vida que ellos mismos han creado, esa es la verdad.
Cuando uno tiene motivos de quejarse de un amigo, conviene separarse de él gradualmente, y desatar, más bien que romper los lazos de la amistad.
Cuanto más analizamos a la gente, más se desvanece la razón de todo análisis. Tarde o temprano se llega a esa espantosa cosa universal a la que llamamos naturaleza humana.
Cuánto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza.
Da el sartenazo quien tiene la sartén por el mango.
Dar gracias a dios por lo que se tiene, allí comienza el arte de vivir.
Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Darse no tiene sentido más que si uno se posee.
De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
De la abundancia del corazón, habla la boca.
De la celebración dominical surgen los motivos de alegría y esperanza, que dan nuevo sabor a la vida de cada día y constituyen un antídoto vital contra la posible tentación del aburrimiento, la falta de sentido y la desesperación.
Debe desear todo hombre vivir para saber, y saber para bien vivir.
Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo.
Debemos vivir y trabajar, en cada momento, como si tuviésemos la eternidad ante nosotros.
Deben tratarse, sobre todo, de asegurar a las mujeres contra las malas indicaciones, aún las más ligeras; si las mujeres no estuvieran vigiladas harían la desgracia de dos familias.
Decido hacer mi testamento. Es este: les dejo el tiempo, todo el tiempo.