Bajo la máscara de la temeridad se ocultan grandes temores.
Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.
El valor es hijo de la prudencia, no de la temeridad.
La novedad es madre de la temeridad, hermana de la superstición e hija de la ligereza.
La temeridad cambia de nombre cuando obtiene éxito. Entonces se llama heroísmo.