A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Como el mueble y la tela, tu desnudo ya no tenía imponencia bajo el aire, bajo el alma, bajo nuestras almas. Nosotros ya no entendíamos de aquello. Era el suelo de un ámbito celeste, imponderable. Éramos transparencias altísimas, calientes.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
El mundo arde en el fuego del deseo, codicia, arrogancia y ego excesivo.
El pájaro tiene su nido, la araña su tela, el hombre la amistad.
En los ojos del joven arde la llama. En los del viejo, brilla la luz.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
La leña cuando más seca más arde.
La única función del tiempo es consumirse; arde sin dejar cenizas.
Quien calladamente arde, mas se quema.
¡Quiero escapar indemne del infierno que arde en la trama de tus besos sabios!.