La felicidad en el matrimonio depende enteramente de la suerte.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
La mitad de la vida es suerte, la otra disciplina; y ésta es decisoria ya que, sin disciplina, no se sabría por dónde empezar con la suerte.
La obra creativa es una suerte de lucha para mantener la existencia, o bien perpetuarse; es negar el sentido de la muerte. A veces pienso que está bien que la muerte sea una de las leyes de la naturaleza. Y, con todo, es a esta luz donde el ser humano se siente pequeño y humillado. Este es un dilema respecto al que nada puede hacerse. Uno no puede ni siquiera luchar para eliminarlo.
La sátira es una suerte de espejo en el que los que observan generalmente descubren los rostros de todos menos el propio, principal razón por la que es bien recibida en el mundo, y por la que tan pocos se ofenden ante ella.
La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.
La suerte de la fea, la bonita la desea.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
La suerte es una flecha lanzada que hace blanco en el que menos la espera.
La suerte favorece sólo a la mente preparada.
La suerte no se puede almacenar.
La suerte nunca da, sólo presta.
La superstición trae mala suerte.
Llamamos buena suerte al resultado de tener una buena actitud, esforzarse, arriesgarse, perseverar y mostrarse.
Lo que forma nuestra suerte no es lo que experimentemos, sino nuestra manera de sentirlo.
Los triunfadores tienen mucha suerte. Si no lo crees, pregúntale a un fracasado.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Muchos creen que tener talento es una suerte; nadie que la suerte pueda ser cuestión de tener talento.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
No existe la suerte. Sólo hay preparación adecuada o inadecuada para hacer frente a una estadística.
No robes: de esta manera no tendrás nunca suerte en los negocios. Haz trampas.
Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte.
Por encima del talento están los valores comunes: disciplina, amor, buena suerte, pero, sobre todo, tenacidad.
Por suerte, la naturaleza me ha dotado de una curiosidad irracional hasta para las cosas más nimias. Eso me salva. La curiosidad es lo único que me mantiene a flote. Todo lo demás me hunde. ¡Ah!, y la vocación. No sé si sería capaz de vivir sin ella.
Que en este mi infortunio está mi suerte: pues llevando mi muerte entre mi vida, es inmortal la vida de mi muerte.