Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, lo que hace falta es transformarlo.
Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.
Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.
Soy gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.