Todos somos culpables, pero si hubiera que repartir responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes.
Todos somos diferentes, no juzgues, en vez de eso, comprende.
Todos somos fragmentos no sólo del hombre en general, sino de nosotros mismos.
Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla.
Todos somos iguales ante la ley... y me siento honrado de haber nacido plebeyo y voy a morir siendo plebeyo.
Todos somos maestros y alumnos. Pregúntate: ¿qué vine a aprender aquí y qué vine a enseñar?.
Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Todos somos viajeros en el yermo de este mundo, y lo mejor que podemos encontrar en nuestro recorrido es un amigo honesto.
Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos.
Uno mas uno es uno, si la suma somos tú y yo.
Vemos las cosas como somos, no como son.
¡Eh! supongo que somos gente horrible y realmente inmoral porque nos rehusamos a acoger la idea de un tipo grande en el firmamento que exige ser adorado y alabado todo el tiempo y que, si usted pertenece a la religión equivocada o no tiene religión, lo enviará a un campo de concentración subterráneo y eterno a freirse para siempre.
¿No crees que ser curiosos es mucho más importante que ser parecidos? Porque somos diferentes podemos gozar la diversión de intercambiar mundos y regalarnos mutuamente nuestros amores y nuestros entusiasmos.
¿Por qué nos alegramos en las bodas y lloramos en los funerales? Porque no somos la persona involucrada.