Hay algunas cosas que son tan serias que solo puedes bromear con ellas.
Hay amor tan ingrato, quítame solo una duda, si eres tú el que se muere o soy yo el que te mato.
Hay dos clases de revolucionarios; los unos desean la revolución y la libertad: son los menos; los otros quieren la revolución y el poder: son la inmensa mayoría.
Hay hombres que parecen tener sólo una idea y es una lástima que sea equivocada.
Hay infinidad de cosas que se pueden percibir en la vida, pero sólo las realmente importantes llegan al corazón.
Hay menos maneras de hacer el amor de lo que se dice, pero más de lo que se cree.
Hay millones de artistas que crean; sólo unos cuantos miles son aceptados o, siquiera, discutidos por el espectador; y de ellos, muchos menos todavía llegan a ser consagrados por la posteridad.
Hay palabras que sólo deberían servir una vez.
Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Hay que haber vivido un poco para comprender que todo lo que se persigue en esta vida sólo se consigue arriesgando a veces lo que más se ama.
Hay que reírse por lo menos dos horas diarias, y si tienes bonitos dientes hay que reírse a todas horas.
Hay que trabajar menos.
Hay que vigilar a los ministros que quieren hacerlo todo sólo con dinero.
Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego.
Hay solo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro.
Hay sólo tres cosas a hacer con una mujer. Se puede amarla, sufrir por ella, o convertirla en literatura.
Hay sólo un niño bello en el mundo, y cada madre lo tiene.
Hay un arte, un paisaje a veces amable, a veces torvo, donde ascenso y descenso son accesorios de la materia limpia.
Hay un cierto placer en la locura, que solo el loco conoce.
Hay un estado, que al menos en mi no es muy raro, en el que uno soporta igualmente mal la presencia o la ausencia de una persona amada; al menos en la presencia no encuentra el placer que, a juzgar por la intolerabilidad de la ausencia, debería esperar de ella.
Hay una gran iglesia para amar, y sólo existo para adorar entre columnas de besos un cuerpo que no es humo.
Hay veces que uno se arrepiente de enterarse de ciertas cosas.
Hay velas que lo alumbran todo, menos su propio candelabro.
Haz brotar sangre al menos de mi herida, que estoy cansada de morir apenas.