Lástima es siempre el mismo sentimiento, no importa, lo sientas por un animal o por un hombre o por una mosca.
Leer un libro enseña más que hablar con su autor, porque el autor, en el libro, sólo ha puesto sus mejores pensamientos.
Llegué siempre tarde y me sigo nutriendo de urgente futuro de tiempo inexplorado de riesgos y esperas como si fuera cierto que renacieran los días.
Llueve copiosamente sobre mi cara y sólo pienso en tu lejano amor mientras cobijo con todas mis fuerzas, la esperanza.
Lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor el hacernos felices y el impedir que los demás lo sean.
Lo malo es que las máximas se escriben para los demás y raramente para sí mismo.
Lo más triste del amor es que no sólo no puede durar siempre, sino que las desesperaciones son también olvidadas pronto
Lo más triste del amor es que no sólo no puede durar siempre, sino que las desesperaciones son también olvidadas pronto.
Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas.
Lo mismo es nuestra vida que una comedia; no se atiende a si es larga, sino a si la han representado bien. Concluye donde quieras, con tal de que pongas buen final.
Lo mismo que cruza tu imagen por mi sueño, desearía pasar yo por los tuyos.
Lo mismo que un árbol tiene una sola raíz y múltiples ramas y hojas, también hay una sola religión verdadera y perfecta, pero diversificada en numerosas ramas, por intervención de los hombres.
Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más.
Lo necesario, aunque cueste sólo un céntimo, es caro.
Lo peor que puede pasarle aun hombre es llegar a pensar mal de sí mismo.
Lo que el amor hace, él mismo lo excusa.
Lo que hacemos es resultado directo no sólo de qué y cómo pensamos, sino también de qué y cómo sentimos.
Lo que hacemos no es nunca comprendido, y siempre es acogido sólo por los elogios o por la crítica.
Lo que hagáis, a vosotros os pertenece; yo sólo debo responder de mis propios actos.
Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo.
Lo que hayas amado quedará, sólo cenizas el resto.
Lo que percibe el sentido y conoce el espíritu nunca tiene su fin en si mismo. Sin embargo, el sentido y el espíritu quisieran hacerte creer que son el fin de todas las cosas; tal es su soberbia.
Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.
Lo que se mueve por sí mismo es inmortal.
Lo que sientas encontrará por si solo su estilo.