Las buenas cosas ocurren todos los días. Solo nos tenemos que dar cuenta de ellas.
Las desgracias, al igual que la fortuna, sólo llegan cuando las hemos buscado con nuestros actos.
Las oportunidades son como los amaneceres: si uno espera demasiado, se los pierde.
Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas.