El sabio es sabio porque ama. El loco es loco porque piensa que puede entender el amor.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.
El señor sólo exige de las personas aquéllo que está dentro de las posibilidades de cada uno.
El sexo sin amor sólo alivia el abismo que existe entre dos seres humanos de forma momentánea.
El silencio es el partido más seguro para el que desconfía de sí mismo.