El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones: o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a otros.
El hombre que presume, al primero que quiere convencer de su valía es a sí mismo.
El hombre que pretende obrar guiado sólo por la razón esta condenado a obrar muy raramente.
El hombre sólo puede ser esclavizado cuando es bastante débil para escuchar la razón.
El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no hace es perfeccionarse a sí mismo.
El humilde conocimiento de ti mismo es un camino más seguro hacia dios que el camino de la ciencia.
El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderle y hablarle.