Dentro de mil años, sí, dentro de millones de años te diré: ¿Sabes donde estás? Estás en mi corazón.
Dios tiene dos tronos. Uno en lo más alto de los cielos y otro en el más humilde de los corazones.
Donde con toda seguridad encontrarás una mano que te ayude, será en el extremo de tu propio brazo.