Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos.
Ningún valor psíquico puede desaparecer sin ser sustituido por otro equivalente en intensidad.
Ninguno nace libre de vicios; y el hombre más perfecto es aquel que sólo tiene los pequeños.
No busquemos solemnes definiciones de la libertad. Ella es sólo esto: Responsabilidad.
No consideres como amigo al que siempre te alaba y no tiene valor para decirte tus defectos.
No debemos tomar la terquedad de nuestros prejuicios como valor para defender nuestras opiniones.