El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.
El señor sólo exige de las personas aquéllo que está dentro de las posibilidades de cada uno.
El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.
El sexo sin amor sólo alivia el abismo que existe entre dos seres humanos de forma momentánea.