El hombre no se da cuenta de cuánto puede hacer, más que cuando realiza intentos, medita y desea.
El hombre no se siente completo sólo con una familia, es el trabajo lo que nos da nuestra identidad.
El hombre que pretende obrar guiado sólo por la razón esta condenado a obrar muy raramente.
El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo.
El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderle y hablarle.