Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por lo demás.
Cien veces al día burlamos nuestros propios defectos censurándolos en los demás.
Ciertos hombres de mal corazón creen reconciliarse con el cielo cuando dan una limosna.
Como fuerza social, un individuo con una idea vale por noventa y nueve con un solo interés.
Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien sí lo cree.