Acostada en medio de la desdicha, el alma ve mucho.
Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
Cásate; si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no, te volverás filósofo, lo que siempre es útil para un hombre
Constante y perpetua riqueza es la virtud.
El éxito es dependiente del esfuerzo.
El orgullo lleva consigo un castigo, la necedad.
El que es bueno en la familia es también un buen ciudadano.
El que prescinde de un amigo es como el que prescinde de su vida.
El que sabe corresponder a un favor recibido es un amigo que no tiene precio.
El saber es la parte más considerable de la felicidad.
El sueño es la única medicina efectiva.
Es terrible hablar bien cuando se está errado.
La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.
La prudencia es la base de la felicidad.
La sabiduría compensa cualquier riqueza.
La verdad puede más que la razón.
Las decisiones rápidas son decisiones inseguras.
Los cielos nunca ayudan al hombre que no quiere actuar.
Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres.
Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo.
Más vale caer con honor que ganar con fraude.
Me preguntas si debes o no casarte; pues, de cualquier cosa que hagas te arrepentirás.
Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.
No existe peor enemigo que un mal consejo.
No nací para compartir el odio, sino el amor.