Nada diré que sea mentira; iré sobre la claridad, como una espiga al viento, hacia la eternidad.
No creo que existan reglas sobre los asuntos del amor y la cantidad de compasión que conllevan.
No es suficiente que un hombre tenga el deseo de matar para que la muerte se transforme en un valor.
No hay que mirar que bien nos ha hecho un amigo, sino solamente el deseo que él tiene de hacérnoslo.
No se debe juzgar a los hombres por su fisonomía, sobre todo, sin ponerlos a prueba.
No soy dueño de mí mismo ni voy donde a mí me agrada, atado llevo el deseo al hilo de tu mirada.