La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena.
La filosofía es una lucha contra el hechizo de nuestra inteligencia por el lenguaje.
La imaginación es generosa y desprendida; la inteligencia calcula y se aferra a lo que sea.
La inteligencia es la velocidad de reacción, para percatarme que estoy equivocado.
La inteligencia no podría representar mucho tiempo el papel del corazón.