No puede ser bueno aquél que nunca ha amado.
No puede ser calificado de noble quien desconoce la voluntad del cielo, no puede estar asentado sobre una base firme quien ignora las leyes de las conveniencias («li»); no puede conocer a los hombres quien no entiende de las palabras de ellos.
No puede ser hermoso lo que es grave.
No puede uno ser valiente si le han ocurrido sólo cosas maravillosas.
No se debe cambiar de opinión si no se puede cambiar de conducta.
No se es amigo de una mujer cuando se puede ser su amante.
No sé hasta qué punto un escritor puede ser revolucionario. Por lo pronto, está trabajando con el idioma, que es una tradición.
No se llega a viejo por haber vivido cierto número de años. Uno llega a viejo porque ha abandonado su ideal. Los años arrugan la piel, renunciar al ideal arruga el alma.
No se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero.
No se puede aprender filosofía, tan sólo se puede aprender a filosofar.
No se puede cambiar el curso de la historia a base de cambiar los retratos colgados en la pared.
No se puede decir nada tan absurdo como para que no haya sido dicho por algún filósofo.
No se puede decir que la civilización no avance, en cada guerra pueden matarte de una manera distinta.
No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.
No se puede descender dos veces por el mismo río, pues cuando desciendo el río por segunda vez, ni yo ni el río somos los mismos.
No se puede ganar una guerra como tampoco se puede ganar un terremoto.
No se puede hacer buena a la gente mediante una ley parlamentaria: eso ya es algo.
No se puede imitar lo que se quiere crear.
No se puede juzgar la vida de un hombre hasta que la muerte le ha puesto término.
No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche.
No se puede mantener viva la llama del amor, sin confianza ni esperanza.
No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.
No se puede pedir a la juventud que se aparte de las drogas y, al mismo tiempo, meterle licores duros como panacea para ser brillante atlético y atractivo.
No se puede poner precio al amor, pero sí a todos sus accesorios.
No se puede poseer mayor gobierno, ni menor, que el de uno mismo.