El matrimonio es un contrato de afectividad que no garantiza nunca su cumplimiento, pues el cariño se revisa cada mañana.
El mejor amigo de una mujer es un buen cuchillo.
El miedo ante la unión, ante el fluir hacia la otra parte. Entonces ya no estoy nunca más solo.
El mundo es una graciosa mentira inventada por el buen humor de los mártires.
El noble no expresa nunca su parecer sobre las cosas que no comprende. Busca la máxima precisión en sus palabras; esto es lo más importante.
El número ideal de comensales para una cena es dos... yo y un buen camarero.
El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.
El pasado nunca se muere, ni siquiera es pasado.
El pasado te podrá servir como trampolín, nunca como sofá.
El peor de los arrepentimientos es el de aquello que nunca hiciste.
El pesimismo es un juego seguro. Así no puedes perder nunca, solo puedes ganar. Es el único punto de vista desde el que nunca te sentirás decepcionado.
El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos.
El poder nunca es estable cuando es ilimitado.
El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga y no lo absuelve nunca.
El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto.
El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira.
El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión.
El pueblo, el fuego y el agua no pueden ser domados nunca.
El que es buen gallo, en cualquier gallinero canta.
El que es buen juez, por su casa empieza.
El que es buen músico, con una cuerda toca.
El que es bueno en la familia es también un buen ciudadano.
El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta.
El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.
El que no cree en la magia nunca la encontrará.