Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría.
Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano.
Un hombre le había injuriado malamente y no tomó pena ni se movió por ello, y como un amigo suyo se maravillase mucho, díjole: A mí no me dice mal, porque lo que dice no me compete a mí ni en mí se hallará. Al revés lo hace ahora el común de la gente que más se altera cuando no merece las injurias que se les dicen.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.
Una de las alegrías de la amistad es saber en quien confiar.
Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.
Vale mas un amigo para consolar un pequeño dolor, que un ejército para defender un imperio.
Vamos, amigo, recordemos que los ricos tienen camareros y no amigos.
Ve a menudo a la casa de tu amigo, pues la maleza prolifera en un sendero no recorrido.
Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.
Virtuosa cosa es perdonar a quien se arrepiente.
Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades; él es el campo que sembráis con amor y cosecháis con agradecimiento; él es vuesra mesa y el fuego de vuestro hogar. Cuando os alejéis de vuestro amigo no sintáis dolor. Porque lo que más amáis en él quizás esté más claro en su ausencia.
Y quien ansia superarse creando posee la voluntad más pura.
Yo digo "el miedo te abraza como un amigo". Es un regalo de la naturaleza a nosotros. Es la mejor arma para la libertad... permite que nos escapemos o que luchemos con energía más allá de nuestra capacidad.
Yo no se quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber que será su nieto.
¡A quien no se salva por sí sólo, nadie lo puede salvar!.
¡Insensato quien fía al porvenir!
¡ojalá conociera un buen amigo para confiarle mi fortuna!.
¡Pobre del amor a quien la fantasía abandona!.
¡Por fin voy a vivir solo! y, enseguida, me pregunto con quien.
¡qué presto se consolaron, los vivos de quien murió¡, y más cuando el tal difunto, mucha hacienda les dejó.
¡Quien necesita piedad, sino aquellos que no tienen compasión de nadie!
¡Quién pudiera ser tu novio en un sueño eterno y dulce, blanco como las estrellas!...
¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!