Las características especificas que hacen atractiva a una persona dependen de la moda de la época, tanto fisica como mentalmente.
Las circunstancias no hacen al hombre, ellas lo revelan.
Las costumbres hacen las leyes, las mujeres hacen las costumbres; las mujeres, pues, hacen las leyes.
Las decepciones no matan, y las esperanzas hacen vivir.
Las espigas hacen cosquillas al viento.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Las guerras se hacen para producir deudas.
Las ideas no son responsables de lo que los hombres hacen de ellas.
Las lecturas que se hacen para saber no son, en realidad, lecturas. Las buenas, las fecundas, las placenteras son las que se hacen sin pensar que vamos a instruirnos.
Las mejores palabras son aquellas que encierran un profundo significado y, al mismo tiempo, resultan comprensibles para todo el mundo.
Las miradas que ya al conocer se hablan entre sí en la distancia, no hacen falta palabras...qué más da!, si ya interpretamos lo que claman.
Las obras no son de caridad cuando se hacen por interés.
Las palabras están ahí para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.
Las palabras hacen versos, únicamente el corazón es poeta.
Las pasiones hacen vivir al hombre, la sabiduría sólo le hace durar.
Las personas que hacen poco ruido son peligrosas.
Las revoluciones las hacen los hombres de carne y hueso y no los santos y todas acaban por crear una nueva casta privilegiada.
Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.
Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.
Los animales son buenos amigos, no hacen preguntas y tampoco critican.
Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale más que lo que sus opositores dicen.
Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Los cuervos arrancan los ojos a los muertos cuando ya no les hacen falta; pero los aduladores destruyen las almas de los vivos cegándoles los ojos.
Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios.