No tiene ningun sentido ser preciso cuando ni siquiera sabes de lo que estas hablando.
No tiene sentido decir que los hombres son iguales ante la ley, cuando es la ley mantenedora de su desigualdad.
No todas las cosas están bien a todos.
No todos los ojos cerrados duermen, ni todos los ojos abiertos ven.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
No todos repiten los chismes que oyen. Algunos los mejoran.
No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás.
No vinimos a este mundo para ver pasar las liebres.
No viviré si no es para buscarte y cruzaré el dolor para adorarte.
No; no es por un crimen por lo que nos condenáis a muerte; es por lo que se ha dicho en todos los tonos, es por la anarquía; y puesto que es por nuestros principios por lo que nos condenáis, yo grito sin temor: ¡soy anarquista!.
Noble cosa es, aún para un anciano, el aprender.
Normalmente, cuando te encuentras con una persona que parece insignificante y que no llama la atención se dice: detrás de esa fachada, hay más de lo que parece. En mi caso sucede lo contrario: detrás de mi apariencia hay menos de lo que parece.
Nos apresuramos a pasar por alto los pasos previos a la programación, para tener tiempo de arreglar los errores cometidos por apurarnos a pasar a la programación.
Nos damos bien a la pena y nos imponemos privaciones para curar el cuerpo; se puede, pienso, hacer lo mismo para curar el alma.
Nos escondemos en la fría indiferencia al sufrimiento innecesario de otros, incluso cuando lo causamos.
Nos interesan los demás cuando se interesan por nosotros.
Nos moriremos todos, pero nuestras obras permanecerán.
Nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección.
Nuestra lealtad es para las especies y el planeta. Nuestra obligación de sobrevivir no es sólo para nosotros mismos sino también para ese cosmos, antiguo y vasto, del cual derivamos.
Nuestra vida es como un sueño. Pero en las mejores horas nos despertamos lo suficiente como para darnos cuenta de que estamos soñando. La mayor parte del tiempo, sin embargo, estamos profundamente dormidos.
Nuestra vida es nuestro pensamiento. Cuando Un hombre cambia sus pensamientos hacia las cosas y las personas, las personas y las cosas cambian.
Nuestra vida está tan llena que actúa cuando no hacemos nada.
Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.
Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad.