No hay cura para el nacimiento ni la muerte, sólo disfrutar el interválo.
No hay forma mas facil para engañar a un tonto que es diciendole que no lo es.
No hay grandeza para quien quiere engrandecerse.
No hay jubilación para un artista; el arte es una forma de vida y como tal no tiene fin.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás.
No hay mayor causa para llorar que no poder llorar.
No hay mayor peso para un ser humano que un gran potencial.
No hay medicina para el miedo.
No hay mejor medida de lo que una persona es que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
No hay nada que pueda quitar la libertad a un hombre salvo otros hombres. Para ser libre, un hombre debe ser libre de sus hermanos.
No hay ningún viento favorable para el que no sabe a que puerto se dirige.
No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
No hay ninguna razón para que a un mismo hombre le guste los mismos libros a los 18 que a los 48 años.
No hay pasajeros en la Nave Espacial Tierra; todos somos tripulantes.
No hay presente: todos los caminos son recuerdos o preguntas.
No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.
No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir.
No hay que morir por el otro, sino vivir para disfrutar juntos.
No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
No hay secretos para el éxito. Este se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso.
No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una.
No hay un espectáculo en la tierra más atractivo que contemplar a una mujer hermosa cocinando para el hombre que ama.
No hay una edad para empezar a ser galante ni para dejar de serlo.