No es bueno hablar de ciertas cosas cuando las sombras reinan en el mundo.
No es ningún arte ser un hombre sincero, cuando se tiene diariamente sopa que tomar a cucharadas.
No es suficiente que un hombre tenga el deseo de matar para que la muerte se transforme en un valor.
No es verdaderamente valiente aquel hombre que teme ya parecer, ya ser, cuando le cuadra, cobarde.
No esperes a que muera alguien para decirle cuanto lo amabas, díselo hoy que lo tienes cerca.
No esperes al día en que pares de sufrir, porque cuando llegues sabrás que estás muerto.
No existe la suerte. Sólo hay preparación adecuada o inadecuada para hacer frente a una estadística.
No hay cristales de más aumento que los propios ojos del hombre cuando miran su propia persona.