Las ideas son como las pulgas, saltan de unos a otros pero no pican a todos.
Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.
Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.
Las lecturas que se hacen para saber no son, en realidad, lecturas. Las buenas, las fecundas, las placenteras son las que se hacen sin pensar que vamos a instruirnos.
Las leyes callan cuando las armas hablan.
Las leyes guardan silencio cuando suenan las armas.
Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.
Las locuras que más se lamentan en la vida de un hombre son las que no se cometieron cuando se tuvo la oportunidad.
Las luces están dispuestas para iluminarnos desde el pasado.
Las matemáticas se escriben para los matemáticos.
Las matemáticas son una gimnasia del espíritu y una preparación para la filósofia.
Las mayores dificultades del hombre empiezan cuando puede hacer lo que quiere.
Las medidas templadas, que equivalen a remedios prudentes, son hartamente nocivas cuando el mal es violento.
Las mejores palabras son aquellas que encierran un profundo significado y, al mismo tiempo, resultan comprensibles para todo el mundo.
Las mentes más profundas de todos los tiempos han sentido compasión por los animales.
Las mentes son como las flores, sólo se abren cuando es el momento adecuado.
Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.
Las mujeres son como las veletas: sólo se quedan quietas cuando se oxidan.
Las mujeres, como las espadas, cuando más respeto inspiran es cuando están desnudas.
Las mujeres, cuando aman, ponen en el amor algo divino. Tal amor es como el sol, que anima a la naturaleza.
Las obras no son de caridad cuando se hacen por interés.
Las obras se tienen medio terminadas cuando se han comenzado bien.
Las obras terminan cuando nosotros queremos. La vida, en cambio, sigue mas allá de lo bello y de lo bueno y termina en el momento menos conveniente, deshilachada, incompleta, prosaica.
Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero.