La tontería se coloca siempre en primera fila para ser vista; la inteligencia detrás para ver.
La única educación eterna es esta: estar lo bastante seguro de una cosa para decírsela a un niño.
La única fe salvadora es la que se arroja así en Dios, para la vida y para la muerte.
La vejez es mala porque priva al hombre de todos los placeres dejándole los apetitos.
La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud.
La venganza solo es dulce para aquellos a los que el rencor les ha tergiversado el gusto.
La verdad necesita de dos hombres para ser descubierta: uno para decirla y otro para entenderla.
La verdad tiene dos sabores: uno dulce, para el que la dice, y otro amargo, para el que la oye.
La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.
La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada.