La clemencia de los príncipes a menudo no es más que política para ganarse el afecto de los pueblos.
La condición esencialísima para ser optimista, es tener una absoluta confianza en sí mismo.
La culpa la tiene sólo el tiempo. Todos los hombres se tornan buenos, pero ¡tan despacio!
La curiosidad intelectual es la negación de todos los dogmas y la fuerza motriz del libre examen.
La democracia es la necesidad de inclinarse de cuando en cuando ante la opinión de los demás.
La democracia necesita apoyo y el mejor apoyo para la democracia viene de otras democracias.