Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.
Los seres humanos serán más felices cuando encuentren caminos para vivir como las antiguas comunidades primitivas. Esa es mi utopía.
Me lavo los pies El agua sale de la cubeta ¡Cómo la primavera!.
Mi libertad consiste en tomar de la vida lo que me parece mejor para mí y para todos; y en darlo con mi vida.
Muy pronto la televisión, para ejercer su influencia soberana, recorrerá en todos los sentidos toda la maquinaria y todo el bullicio de las relaciones humanas.
No desearlo todo para sí; quitarse algo de sí para que toquen a igual parte todos, es valor que parece heroico, a juzgar por el escaso número de los que dan prueba de él.
No entiendo para que sirve la política, todos vivimos bien sin ella. ¿No es así?.
No hay nada malo en esperar lo mejor, siempre y cuando estes preparado para lo peor.
No perdiste a nadie, el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.
No se ha llegado al colmo del dolor cuando se tiene aún fuerza para quejarse.
No sé que fue lo que hice para perderte, si ni cuenta me di cuando sucedió
No se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos.
No se sirva pues de ese elevado término de ideal cuando tenemos para eso, en el lenguaje habitual, la excelente expresión de mentira.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
No te haces mayor cuando cambias de estatura, te haces mayor cuando crees que sirves para corresponder a tus responsabilidades.
Para casarte, cuando joven es temprano y cuando viejo es tarde.
Para el carácter productivo, dar posee un significado totalmente distinto: constituye la más alta expresión de potencia. En el acto mismo de dar, experimento mi fuerza, mi riqueza, mi poder.
Para el hombre dichoso todos los países son su patria.
Para llegar a aborrecer a los conquistadores, habría que saber todos los males que causan; habría que ser testigo de la indiferencia con la que se les sacrifican las más inofensivas criaturas en algún rincón del globo en el que ellos jamás han puesto los pies.
Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
Para poder enseñar a todos los hombres a decir la verdad es preciso que aprendan a oirla.
Para qué me curaste cuando estaba herido si hoy me dejas de nuevo el corazón partío
Poesía... tristeza honda y ambición del alma ¡cuándo te darás a todos... a todos, al príncipe y al paria, a todos... sin ritmo y sin palabra!.