Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
Hay mujeres que quieren tanto a sus maridos que, para no usarlos, toman el de sus amigas.
Hay que acostumbrarse a vivir con los enemigos, ya que no a todos podemos hacerles nuestros amigos.
Hay que mantener sujeto el corazón; pues cuando se lo suelta no se tarda en perder la cabeza.