Es necesario tener tanta discreción para dar consejos como docilidad para recibirlos.
Es preciso que los hombres conozcan el mal para poder evitarlo y entregarse a la práctica del bien.
Es rey quien nada teme, es rey quien nada desea; y todos podemos darnos ese reino.
Es sólo cuando das un paso fuera de tu zona de confort que comienzas a crecer, madurar y prosperar.
Es una reflexión penosa para un hombre considerar lo que ha hecho, comparado con lo que debió hacer.
Es verdad que cuando se pasan lo setenta son muy pocas las cosas que nos parecen disparates.