Dios está en todos los hombres, pero no todos los hombres están en Dios: Por eso sufren.
Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando él mismo las profiere a través de vuestros labios.
Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución.
Donde ninguno manda, mandan todos. Donde todos mandan, nadie manda. Es el caos.
Dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado.