Ama y aprecia a la mujer y no abuses nunca de su debilidad, sería una infamia y una cobardía.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Aprendemos de la experiencia que los hombres nunca aprenden nada de la experiencia.
Aquello que nunca se debe hacer en público, es hablar de sexo, política o religión.
Aquellos que no se arriesgan no sufrirán derrotas, sin embargo, nunca tendrán victorias.
Ausencia tuya nunca ha estado sola: tu recuerdo es el pasaporte de mis viajes.
Besos que vienen riendo, luego llorando se van, y en ellos se va la vida, que nunca más volverá
Besos que vienen riendo, luego llorando se van, y en ellos se va la vida, que nunca más volverá.