La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia.
La esperanza es una cosa buena, quizá la mejor de todas, y las cosas buenas nunca mueren.
La fe es un oasis en el corazón, que nunca será alcanzado por la caravana del pensamiento.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena.
La intención de no engañar nunca nos expone a ser engañados muchas veces.