Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.
Cuando mi amigo está infeliz, voy a su encuentro; cuando está feliz , espero que me encuentre.
Cuanto más dinero entra, más inestable te sientes, porque tienes miedo de perderlo.
El amigo ha de ser corno la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen.