Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.
Si quieres ganar un adepto para tu causa, convéncelo primero de que eres su amigo sincero.
Si un amigo te pide dinero, reflexiona bien cual de los dos quieres perder, sí el amigo o el dinero.
Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad.
¿Quieres un consejo para tu éxito en la vida de relación? Ayuda a los otros a sujetarse la careta.
Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse.