Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede.
Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia.
Vive de manera que puedas mirar fijamente a los ojos de cualquiera y mandarlo al diablo.
Vive de tal manera que, cuando tus hijos piensen en justicia, cariño e integridad, piensen en ti.