Tener con quien llorar aminora el llanto de muchos.
Tener fe significa no querer saber la verdad.
Tiene derecho a criticar, quien tiene un corazón dispuesto a ayudar.
Tienes más cualidades de lo que tú mismo crees; pero para saber si son de oro bueno las monedas, hay que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro.
Tienes que saber como aceptar el rechazo y como rechazar la aceptación.
Toda la noche allí en mi pecho hubo quien jadeaba de desesperación, quien se levantaba, quien te deseaba y sus dos manos frías volvía a rechazar.
Todo el mundo desea saber, pero pocos están dispuestos a pagar el precio.
Todo el secreto de gobernar consiste en saber cuándo es necesario quitarse la piel de león para ponerse la de zorro.
Todo es posible a quien no teme los trabajos.
Todo hombre no vive más que por lo que espera.
Todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cual es.
Todo hombre, por naturaleza, desea saber.
Todo le es perdonado a quien no se perdona nada a sí mismo.
Todo llega para quien sabe esperar.
Todo lo ignora quien de nada duda.
Todo lo puede esperar el hombre mientras vive.
Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí.
Todos desean saber, pero pocos pagar el trabajo que vale.
Trabajos nos dan quien grandezas nos promete.
Tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador. Todos los demás son perdedores.
Trata bien a alguien porque quieres algo mejor para ti; crecer como persona. No lo hagas porque busques algo de alguien.
Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.
Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.
Tus secretos no dirás, si quieres vivir en paz.
Un amante apasionado ama hasta los defectos de la persona a quien ama.