Los grandes episodios de la vida de las avejas, a saber: la formación y la partida elenjambre, la fundación de la ciudad nuva, el nacimiento, los combates y le vuelo nupcial de las jóvenes reinas, la masacre de los machos y el regreso del letargo del inverno.
Los hombres son tan simples, y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes, que quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar.
Los hombres tienden a plantear sus deseos ante quien consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra.
Los ideales son la única forma de saber que estamos vivos.
Los investigadores alimentamos el instinto de saber; somos operarios del patrimonio intelectual de la humanidad.
Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.
Los semejantes se atraen. Limítate a ser quien eres: sereno, transparente y brillante. Cuando irradiamos lo que somos, cuando sólo hacemos lo que deseamos hacer, esto aparta automáticamente a quienes sí tienen algo que aprender y también algo que enseñarnos.
Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Mal hace quien nada hace.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Malhaya quien nace yunque en vez de nacer martillo.
Más grande que el amor a la libertad es el odio a quien te la quita.
Mas todos los poetas creen que quién tendido en el pasto aguza el oído se entera un poco de las cosas que existen entre el cielo y la tierra.
Matadlos a todos y Dios juzgará quien se tiene que salvar.
Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato.
Me encantaría saber qué pasaría si un día llegase del cielo la noticia de que el buen Dios se dispone a enviar una comisión de ángeles con plenos poderes para viajar por Europa, como los jueces en Inglaterra, y poner fin a los grandes procesos que, en el mundo, no tienen otro juez que el derecho del más fuerte.
Me han acusado de defensor del Alma. No fui yo sino Dios mismo quien la defendió.
Me parecía que la tierra no hubiera sido habitable si no hubiese tenido a nadie a quien admirar.
Me pregunto quien nos ha dado el derecho de estropear nuestro planeta.
Me quieres, pero aún no lo sabes.
Me sepulto en cualquier parte y moriré... quién sabe dónde.