Hombre recogerá quien siembre escuela.
Honra quien pide: Es que cree en la virtud de quien da.
Idiota: Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.
Ignorar para preguntar, y preguntar para saber, eso es aprender.
Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie.
Inocente es quien no necesita explicarse.
Inquieto en tus ojos vive el deseo, no hay ningún apuro, con calma te espero.
Intenta saber todo de algo y algo de todo.
Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.
La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla.
La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.
La bondad es el principio del tacto, y el respeto por los otros es la primera condición para saber vivir.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
La búsqueda de la humildad es lo más importante, especialmente si quieres edificar una ética, si quieres alcanzar una cierta moral.
La ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro por una teoría, o sea, por algo problemático.
La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.
La confidencia descubre quién era o no digno de ella.
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos.
La fama es un trozo de nada que el artista agarra al vuelo sin saber por qué.
La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive, es porque cree en alguna cosa.
La felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del entendimiento, en el saber.
La felicidad es saber unir el final con el principio.
La felicidad no consiste en vivir bien y tener un excelente nivel de vida, sino en saber vivir. Es frecuente captar esto cuando la vida se acaba.
La fortuna es ciega y no sabe con quién juega.