Gobierna mejor quien gobierna menos.
Gozos, pesares, gozos... Esto es amor. Quien no lo crea, mírese en unos ojos, que se vea en unos ojos de mujer.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Hace frío sin ti, pero se vive.
Hacer el amor es algo muy sano: quemas calorías y hasta te olvidas de quién eres.
Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.
Hay que escribir libros como quien compone música.
Hay que estudiar mucho para saber poco.
Hay que llegar a saber que los hijos, vivos o muertos, felices o desdichados, activos o pasivos, tienen lo que el padre no tiene. Son más que el padre y más que ellos mismos. Nuestros hijos son los fantasmas de nuestra descendencia. El hijo es el padre del hombre.
Hay que saber que no existe país sobre la tierra donde el amor no haya convertido a los amantes en poetas.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa. Pero hay quien se agacha a recogerlo.
Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego.
Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.
Hay quien pone en duda el porvenir del ideal de la libertad. Nosotros respondemos que tiene más que un porvenir: posee eternidad.
Hay quién porque golpea la pared con un martillo se cree clavar clavos.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.
Hay una teoría infalible sobre la amistad: siempre hay que saber qué se puede esperar de cada amigo.
Haz bien y no mires a quien.
He aquí una cosa que rechazamos cuanto más la necesitamos: el consejo. De mala gana lo escucha quien más lo necesitaría, a saber: el ignorante.
He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él.
Hemos de saber anticiparnos a encontrar lo cómico que haya en nosotros. Así podremos evitar que otros se burlen de nuestra escasa perfección.
Hermosa encuentra la vida quien la construye hermosa.