En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse.
En la mayoría de los casos la ignorancia es algo superable. No sabemos por qué no queremos saber.
Es dífícil saber en qué momento exacto comienza el amor; menos díficil es saber que ha comenzado.
Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.