El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.
El que vive de esperanzas, muere de sentimiento.
El que vive enamorado delira, a menudo se lamenta, siempre suspira, y no habla sino de morir.
El regalo de la felicidad pertenece a quien lo desenvuelve.
El respeto es una calle de dos direcciones, si lo quieres conseguir, lo tienes que dar.
El saber consiste en admitir como saber lo que se sabe y como no saber lo que no se sabe.
El saber es la parte más considerable de la felicidad.
El saber es la única propiedad que no puede perderse.
El saber no es suficiente, debemos aplicarlo. El querer no es suficiente, debemos hacer.
El saber no ocupa lugar.
El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan.
El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza.
El secreto de no hacerse fastidioso consiste en saber cuando detenerse.
El secreto de un buen jugador es saber descubrir que espera el otro, y saber hacer creer que va a obtenerlo.
El sentido del humor consiste en saber reírse de las propias desgracias.
El ser humano no vive sólo de pan. Necesitamos amor y cuidados, y encontrar una respuesta a quiénes somos y por qué vivimos.
El tacto en la audacia es saber hasta dónde se puede ir demasiado lejos.
El verdader amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.
El verdadero amigo es aquel que a pesar de saber como eres te quiere.
El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber.
El verdadero modo de no saber nada es aprenderlo todo a la vez.
El verdadero valor consiste en saber sufrir.
El vino puro dirá quién es cada uno.
En ciencia el reconocimiento se concede al hombre que convence al mundo, no a aquel a quien se le ocurre la idea.
En dos segundos me ha hecho usted feliz para siempre. Si, feliz. Quien sabe, quizá me ha reconciliado conmigo mismo, quizá ha resuelto mis dudas... quizá hay también para mi minutos así...