Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Cada uno somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro infierno.
Cambia tus pensamientos y cambias tu mundo.
Camino caluroso sobre esa piedra descansan todos.
Canto, pues a tocar este otro punto; y con ritmo más llano todavía: que nos incumbe a todos este asunto.
Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por lo demás.
Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre.
Casi todos los hombres ganan al ser conocidos.
Casi todos los médicos tienen sus enfermedades favoritas.
Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder.
Cerezos en flor y recuerdos de seres queridos. Todos tan lejos de aquí.
Ciertas personas, en el afán de querer construir un mundo donde ninguna amenaza externa pueda penetrar, aumentan exageradamente sus defensas contra el exterior y dejan su interior desguarnecido.
Claro que vivimos en un mundo en el que nadie es quien dice ser.
Como Antístenes, filósofo cínico, tuviese la capa rota y la anduviese enseñando a todos, díjole Sócrates: Por la hendidura de tu capa conozco tu vanidad. Quiso dar a entender que peor era aquella presunción que tenía enseñando su capa rota, que si trajera una vestidura más rica.
Como muñecas mecánicas se puede ver el mundo con ojos de porcelana y dormir año tras año, en una caja de terciopelo entre paletas y tul con el cuerpo relleno de paja se puede, a cada escandalosa caricia, sin ninguna razón gritar: Oh, que feliz soy!.
Como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles.
Como todos los jóvenes arranqué para ser un genio, pero afortunadamente la risa intervino.
Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.
Complace a todos y no complacerás a nadie.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
Con veinte años todos tienen el rostro que Dios les ha dado; con cuarenta el rostro que les ha dado la vida y con sesenta el que se merecen.
Concentra todos tus pensamientos en el trabajo que estás haciendo. Los rayos de sol no queman hasta que se concentran en un punto.
Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza.
Conozco a alguien que tiene más espíritu que Napoleón, que Voltaire, que todos los ministros presentes y futuros: la opinión pública.