No hay revolución sin revolucionarios - los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos.
No inclines nunca la cabeza, tenla siempre erguida. Mira al mundo directamente a la cara.
No me arrepiento en absoluto de haber corrido todos los riesgos por aquello que me importaba.
No os toméis la vida demasiado en serio; de todos modos no saldréis vivos de ésta.
No sé cual es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
No se desprecia a todos los que tienen vicios, pero sí a los que no tienen ninguna virtud.
No sé yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.