Los soñadores son los salvadores del mundo.
Los únicos ideales que vale la pena tener son los que puedes aplicar a la vida diaria. Y al mundo.
Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.
Los zorros usan muchos trucos. Los erizos, sólo uno. Pero es el mejor de todos.
Madres, en vuestras manos tenéis la salvación del mundo.
Más pronto o más tarde todos somos el perro de alguien.
Mas todos los poetas creen que quién tendido en el pasto aguza el oído se entera un poco de las cosas que existen entre el cielo y la tierra.
Matadlos a todos y Dios juzgará quien se tiene que salvar.
Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría.
Me deprime ver que por más que no deje que el mundo me cambie no puedo evitar ser parte de él y sufrir sus consecuencias.
Me gustas como el carajo. Te deseo como el carajo. No me importa el resto del mundo.
Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré de mi mundo. Me adapto a mí misma.
Me siento vagabunda de las letras. Quiero comer mi pan con el mendigo. Beber vino de todos. Tomar el sol tendida sobre la hierba húmeda.
Mediante la lectura nos hacemos contemporáneos de todos los hombres y ciudadanos de todos los países.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
Mi corazón único y noble tiene sus testigos en todos los países del amor que a tientas despertarán; y cuando el sueño ciego caiga sobre los sentidos en acecho será sensual el corazón aunque haya cinco ojos que se quiebren.
Mi libertad consiste en tomar de la vida lo que me parece mejor para mí y para todos; y en darlo con mi vida.
Mi primer mundo lo hallé todo en mi escaso pan.
Mi rol en la sociedad, o la de cualquier artista o poeta, es intentar expresar lo que sentimos todos. No decir a la gente cómo sentirse. No como un predicador, no como un líder, sino como un reflejo de todos nosotros
Mi soledad consciente mira las hermosuras inútiles del mundo.
Mientras el círculo de su compasión no abarque a todos los seres vivos, el hombre no hallará la paz por sí mismo.
Mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!.
Modestamente, la televisión no es culpable de nada. Es un espejo en el que nos miramos todos, y al mirarnos nos reflejamos.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.