Afronta tu camino con coraje, no tengas miedo de las críticas de los demás. Y, sobre todo, no te dejes paralizar por tus propias críticas.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Aunque tengas una familia numerosa, otórgate un territorio personal donde nadie pueda entrar sin tu permiso.
Cava la tierra y hallarás un tesoro, sólo que debes cavar con la fe de un labriego.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
Cuando buscamos el tesoro, nos damos cuenta de que el camino es el propio tesoro.
Cuando tengas una tarea difícil que hacer, algo que parece imposible, solamente trabaja cada día un poco, todos los días un poco, y de repente verás que el trabajo estará terminado.
Descansa, duérmete, sueña, no tengas miedo del mundo, que yo te velo.
Dios da, nunca vende.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
El buen paño en el arca se vende.
El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado. Encuentras un astro y quizá deberás empezar a corregir el rumbo cuando nube huracán o aullido profundo te pongan estremecimientos.
El hombre sabio es pobre en apariencia, pues su tesoro está en Suiza.
El honor que se vende, aunque se dé muy poco por él, siempre se paga más de lo que realmente vale.
El renombre del rico termina con su vida; se recuerda el tesoro, pero no al atesorador. Muy otra es la gloria de la virtud de los mortales que la de sus tesoros.
El tesoro del hombre es su verde juventud; el resto de la vida es invierno y senectud.
En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás.
Es algo terrible estar solo, sí que lo es, claro que sí, pero no bajes tu máscara hasta que tengas otra máscara preparada debajo, todo lo terrible que quieras, pero máscara.
Estas son mis últimas palabras hacia ti. No tengas miedo de la vida. Cree que merece la pena vivirla y tu creencia creará el hecho.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Guarda el beso de la mujer; es un tesoro que te ha dado.
Haz lo que puedas, con lo que tengas, estés donde estés.
He buscado en tu cuerpo la canción. Alguien lleva un tesoro entre las manos.